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El desamparo: Kara Kitap de Pamuk

El libro negro, que leí en traducción de Rafael Carpintero, debería llamarse el libro del desamparo. La historia habla de Galip, un héroe que se convierte en un vagabundo extranjero, en los espacios en los que siempre había habitado. Caminando con él por su Estambul, en su progresiva desorientación, podemos sentirnos como cuando estamos solos recorriendo una ciudad que visitamos por primera vez, donde no conocemos a nadie y vamos dando tumbos. En las novelas de Pamuk encontramos hombres desamparados, enamorados no correspondidos u obsesionados con amores imposibles. En este caso, la aventura de Galip comienza con el abandono de su esposa Rüya, que lo deja en orfandad. Después de este abandono, para Galip las señales del mundo van perdiendo el sentido que antes tenían y se presentan de una forma confusa. Son las mismas personas, los mismos escenarios, pero hay algo que se muestra distinto: el tiempo se dilata, una cara puede en un instante parecer una y, en otro, tener una forma totalm…
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Ciclón y decir lo innombrable

Francy L. Moreno H., “Ciclón y decir lo innombrable. De la homosexualidad a la función crítica del escritor” Gaceta del Caribe (La Habana), núm. 6 (noviembre – dicembre, 2015).
En:
http://redensayo.org/2016/04/07/ciclon-y-decir-lo-innombrable-de-la-homosexualidad-a-la-funcion-critica-del-escritor-de-francy-l-moreno-h/

En:
http://www.uneac.org.cu/sites/default/files/pdf/publicaciones/gaceta-6-2015.pdf

Eclipse

La penúltima ocasión que me apunté a un plan “ver un eclipse” fue hace más de quince años, en una sabana de un altiplano en los Andes. La última, hace unas cuantas semanas, tuvo lugar al lado del mar, en un malecón de un pueblo caribeño, cerca de una ciudad industrial.
En esta ocasión, mientras la luna se iba volviendo cada vez más pequeña y se posaba una sombra rojiza sobre su acostumbrado color blancuzco, escuchábamos el sonido del mar. Iban y venían personas caminado por el malecón o por la playa. Pasaban carros con baúles-parlantes que sonaban con potencia. Un amigo instaló su cámara y algunos de los caminantes se detenían a mirar por el visor, pues del aparato se desprendía una gran lente que resultaba atractiva. Unos metros más adelante habían algunos telescopios que permitían a los curiosos tener una imagen más clara de la gran luna roja por unas cuantas monedas. Los caminantes fueron agrupándose al frente de nosotros y no de los telescopios vetustos: el visor de mi amigo no so…

Crónica de una negativa

Hace poco un viejo amigo me invitó a un concierto. Uno muy parecido a los que solíamos asistir hace más de diez años. Mientras él me trababa de convencer, yo comencé a recordar algunas particularidades de esos actos: montoneras, los parlantes que revientan los oídos, jóvenes apretujados, las requisas de la policía, el frío. De pronto me vi a mí misma como uno de los asistentes a un esperpéntico espectáculo de un cuento de Piñera.
Sucede que comenzando la década de los cuarenta Virgilio Piñera escribió un relato en el que la dueña de una casa de huéspedes atrapaba a sus numerosos clientes por meses con un ridículo espectáculo. Ese acto era muy sencillo: ella exhibía y explicaba un viejo álbum de fotos. Escogía una página del álbum y allí señalaba una foto que la llevaba a narrar la historia no sólo del instante de la foto, sino de los personajes que allí aparecían. Los espectadores se preparaban con mucha ansiedad, los más ricos pagaban las primeras filas, los más pobres llegaban …