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Mostrando entradas de 2012

Peligros de la escritura y la falta de sentido

En una carta del 26 de enero de 1945 que Wallace Stevens dirige a José Rodríguez Feo, el poeta critica la obra de un escritor de apellido Blackmur así: “there is, however, a serious defect in Blackmur, or so it seems to me, and that it takes him twenty-five pages to say what would have been much beter said in one. The result is that, after you have finished twenty-five pages of Blackmur, you haven´t the faintest idea what he has been talking about. Either he has too many ideas or too few: it is hard to say which.” (secretaries of the moon, p.40) Cuando terminé de leer ese fragmento de la carta pensé en las numerosas veces en que había tenido la misma sensación que Stevens tuvo. Escribiendo mis propios textos y leyendo los de otros frecuentemente dudo de si es clara la idea, de si en realidad el escrito dice algo, y entre más especializado el discurso con más facilidad me suscita esa sospecha. No sé si en realidad ese fenómeno interpretativo se produce por un bombardeo de ideas que no …

Más de los peseros del DF

En la entrada de febrero de 2010 comenté algo sobre los viejos peseros de México Distrito Federal, pues bien esto es una especie de continuación.
Una pareja de amigos estuvo de visita hace poco y tuvo la desgracia de que el primer medio de transporte que tomaron no fue el gran Metro, ni alguno de los nuevos metrobuses, tampoco el lindo trole, sino uno de esos viejos y alucinantes peseros. Me contaron que tenía las latas sueltas y ella se lastimó un pie al caminar por el corredor. Por más que protestaron, no lograron hacer que el conductor de un simple martillazo la aplanara, por eso, unas cuadras después se subió un viejo que cayó de bruces porque tropezó con la misma lata. Las protestas incrementaron, pero tampoco fueron suficientes para sacar al conductor de su desidia. Él siguió transportando pasajeros maltratados por su lata suelta y aguantando sus protestas, quizá, por semanas o por meses... He meditado sobre ese comportamiento, tal vez era originado por un deseo oscuro del cond…

“Lisbon Story” Wim Wenders (1994)

Película sobre una película, Lisbon Story narra periplos de dos cineastas extranjeros en Lisboa, lugar que intentan captar. Uno percibe imágenes mudas, el otro atrapa los sonidos, cada uno es incapaz de tener una impresión del cuadro completo, es decir, de la suma de las imágenes y los sonidos que cruzan esa ciudad.Por  eso, mientras están separados, a los dos personajes les es imposible decir algo sobre ese espacio que transitan. Lisboa no se muestra, Lisboa pasa, vive, hace ruido, pero es totalmente ajena a cada uno. Al principio vemos a Winter atrapar sonidos que únicamente se llenan cuando hallan las imágenes que les corresponden, esas que había recogido Friedrich. Entre la búsqueda que Winter, y sus sonidos, emprende en busca de Friederich, y las imágenes, se intercalan una historia de amor y muchos ámbitos, para mi gusto, poéticos. Esta película recrea la experiencia de sentirse fuera de determinado lugar estando ahí,con ellarecordé la particular sensación de viajar sola y andar…

Discursos pomposos

El óbito de Carlos Fuentes este año suscitó homenajes en distinguidos espacios culturales de México, de América Latina y, seguramente, del mundo. El que acompañó las exequias tuvo lugar en el Palacio de Bellas Artes de la Ciudad de México y ahí intervinieron reconocidos intelectuales y políticos. La prensa hizo la memoria del acto y el diario Reforma publicó el discurso de uno de sus colaboradores: Federico Reyes Heroles. En dicha intervención, no se dudó en colocar el origen y la memoria de Fuentes como autor nacional en los marcos del liberalismo del siglo xix, vinculándolo con Alexis de Tocqueville y, al tiempo, se resaltó su cosmopolitismo, evocando la relación literaria que sostuvo con Alfonso Reyes. El orador se dirigió a Fuentes con frases como, “siguiendo a Tocqueville, te habremos de buscar en nuestros recuerdos, en nuestros sueños, sabiendo que eras parte central de nuestra nación”. Pero también le recordó al auditorio que la cultura por la que trabajó Fuentesera “la cultura…

Sobre el movimiento o la sombría compulsión de lo económico

So the darkness shall be the light, and the stillness the dancing. East Coker: T.S. Eliot
¿La inmovilidad será la danza? Una tarde de revisión de noticias y secciones culturales me hizo recapacitar en los límites de nuestras experiencias y en qué hace algunos estímulos más enriquecedores que otros. Pensé en, por ejemplo, por qué ir a un concierto en una sala con el poder de vigorosos instrumentos, hábiles intérpretes y voces humanas entrenadas y cuidadosamente organizadas en el tiempo me produce una sensación de plenitud y otros estímulos sonoros no tienen semejante efecto. Qué hace que ciertas experiencias puedan hacer más pobres nuestras capacidades comunicativas, más radicales nuestras opiniones, más bisoña nuestra idea de lo que es el mundo. Y, yendo un poco más allá, estuve cavilando en cómo nos entrenan para ser inexpertos e incapaces, para no poder responder creativamente ante la vida, sino que seamos parte de masas que cambiamos un voto por un mercado; la tranquilidad por ruido…

Imágenes de las bestias de Cortázar

Ayer Miguel vino a casa, tomamos té, comimos galletas y mientras hablábamos de la vida en general se paró y comenzó a ojear los libros que tenemos en el estante de la ventana. Sacó la edición casi destruida de la Real Academia de El Quijote, después se detuvo en La región más transparente, me preguntó qué me parecía y yo le dije que era un libro muchas veces comenzado pero que no había podido pasar de la página cincuenta. Él lo dejó y enseguida dio un vistazo al volumen, Cuentos completos I de Cortazar, en la edición de Alfaguara. Abrió las primeras páginas y leyó en voz alta los títulos del índice, yo entonces le conté que fue un regalo de mi papá, junto con Las palabras y las cosas de Michel Foucault, por los días en que decidí dejar la ingeniería y dedicarme a la literatura. Entonces no hablamos más y él se quedó atrapado leyendo algún fragmento, yo traté de recordar los cuentos que más me gustaban, aquellos de los que aún guardaba algún recuerdo después de mucho tiempo de no leerl…

La muerte y el abuelo

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Desde que murió María, tomé distancia del abuelo, su presencia ya no hacía parte de mi cotidianidad, los avatares de la vida nos separaron. Por eso para mí la mayoría de los recuerdos del abuelo están vinculados a María y a ese ámbito que era ella, de calor, protección, afabilidad, y silencio. Silencio sólo interrumpido por el bullicioso abuelo, sus carcajadas, sus “maruuuuja”, sus historias, su imitación de fuegos artificiales, sus coplas e incitaciones a celebrar.
Anoche me dormí pensando en las cosas que había aprendido del abuelo y, al tiempo, no podía dejar de recordar la sombra que poco a poco cobijó el cándido rostro de María y terminó suplantándolo, una sombra terrible, la cara del dolor. Tuve pesadillas. La sombra apareció para jugarme bromas acá, en mi casa de la calle Xola. Pero esta sombra tenía una apariencia distinta, esta vez era un niño travieso, como el abuelo. Seguramente ella se mimetiza en el aura, el carácter o el humor, de aquel que rapta. Unos días ant…

Allegro de Christoffer Boe

Una película sobre el olvido y su atmósfera es de nostalgia.


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Allegro es una alegoría al abandono de los recuerdos, cuando las experiencias caen en el olvido. Pero ese olvido, en esta cinta, interviene de una forma definitiva en la fisonomía del mundo, pues crea un espacio de energía dentro de la vida cotidiana que conjuga de una manera inédita sentimientos y da como resultado recreaciones de la memoria. En particular, hay dos cosas que me gustaría subrayar: 1. El protagonista: "Antifunes el memorioso", él es un excelente manipulador de los recuerdos, negador rotundo de la memoria. 2. El ámbito, como en otras de las películas de Christofer Boe, él acá logra conjugar de manera magistral el “Adagio” del Concierto para piano no. 5 de Johann Sebastian Bach, unos escenarios de urbes nocturnas y un efecto sonoro-eléctrico que separa el espacio del olvido del mundo “real”. Se trata de una especie de espejo. Al final, queda la pregunta de por qué “Allegro” y no “Adagio”...