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Discursos pomposos

El óbito de Carlos Fuentes este año suscitó homenajes en distinguidos espacios culturales de México, de América Latina y, seguramente, del mundo. El que acompañó las exequias tuvo lugar en el Palacio de Bellas Artes de la Ciudad de México y ahí intervinieron reconocidos intelectuales y políticos. La prensa hizo la memoria del acto y el diario Reforma publicó el discurso de uno de sus colaboradores: Federico Reyes Heroles. En dicha intervención, no se dudó en colocar el origen y la memoria de Fuentes como autor nacional en los marcos del liberalismo del siglo xix, vinculándolo con Alexis de Tocqueville y, al tiempo, se resaltó su cosmopolitismo, evocando la relación literaria que sostuvo con Alfonso Reyes. El orador se dirigió a Fuentes con frases como, “siguiendo a Tocqueville, te habremos de buscar en nuestros recuerdos, en nuestros sueños, sabiendo que eras parte central de nuestra nación”. Pero también le recordó al auditorio que la cultura por la que trabajó Fuentes era “la cultura universal”, pues lo demás, “era folclor” y en últimas, la labor más loable de quien había sido su maestro era la de jugar el papel de “antena” que, en sus propias palabras, “encarnó la idea de llevar a México al mundo y traer el mundo a México [...] ese México que siempre quiso fuera mejor, más próspero, más justo, un México que estuviera a la altura del mundo”1.
Es presumible que el apego a las frases de cajón, al uso de ciertos lugares comunes como “la literatura universal” o evocaciones fáciles a ciertas personalidades como Reyes, hayan llevado a este distinguido señor a pronunciar semejante discurso. Pero debo confesar que esas palabras no me conmovieron, en cambio, me arrancaron una sonrisa y varias preguntas. Cuál se suponía era la cultura universal que se oponía al folclor, qué mundo y qué México eran los que se debían igualar y qué definía la altura ideal a la que hacía referencia Reyes Heroles. Veamos pues imágenes del mundo: la crisis económica mundial, migraciones masivas, impulso de mafias de dimensiones mundiales, guerras regionales e invaciones, corrupción y especulación, gente muriéndose de hambre en países donde las multinacionales petroleras y explotadoras de recursos extraen el petróleo, pescado, chocolate, café, agua, minerales.... y dejan contaminación, esclavitud y miseria. Igual y no me parece ni bueno, ni próspero y menos, justo, tampoco de mucha "altura"... Además, yendo un poco más allá, cómo es eso que México no es parte del mundo, me resulta un poco difícil figurar esa exclusión geográfica, será porque con las últimas aceleraciones de la globalización se ha borrado esa fantasía de pensar que hay un mundo allá afuera que está muy alto y otro más acá que es como un hueco.... No lo sé, es posible que no haya entendido el punto de semejante homenaje. 
César Aira en 2011 publicó una novela, El congreso de literatura, en la que se mofa un poco de esa figura intelectual que representaba Fuentes, una figura de corbata azul. Creo que su imagen es mucho más sugerente, sensata y sobretodo, menos vacía que los discursos oficiales que acompañaron la muerte del distinguido intelectual.
1 “Discurso de Federico Reyes Heroles en el homenaje a Carlos Fuentes”, en, Reforma, México D.F., 17 de mayo de 2012. Transcripción del discurso pronunciado el 16 de mayo de 2012 en el Palacio de Bellas Artes de la Ciudad de México en el Acto organizado con motivo de la muerte de Fuentes.

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