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Peligros de la escritura y la falta de sentido


En una carta del 26 de enero de 1945 que Wallace Stevens dirige a José Rodríguez Feo, el poeta critica la obra de un escritor de apellido Blackmur así: “there is, however, a serious defect in Blackmur, or so it seems to me, and that it takes him twenty-five pages to say what would have been much beter said in one. The result is that, after you have finished twenty-five pages of Blackmur, you haven´t the faintest idea what he has been talking about. Either he has too many ideas or too few: it is hard to say which.” (secretaries of the moon, p.40) Cuando terminé de leer ese fragmento de la carta pensé en las numerosas veces en que había tenido la misma sensación que Stevens tuvo. Escribiendo mis propios textos y leyendo los de otros frecuentemente dudo de si es clara la idea, de si en realidad el escrito dice algo, y entre más especializado el discurso con más facilidad me suscita esa sospecha. No sé si en realidad ese fenómeno interpretativo se produce por un bombardeo de ideas que no se alcanzan a captar o por muy pocas que se presentan de una forma bastante enrevesada. Se trata de un peligro de toda escritura argumentativa pues por exceso de explicación o de ideas no se termina transmitiendo nada al lector. La pregunta que me surgió al final, es si tiene algún sentido escribir, escribir y escribir tantos y tantos textos que causan un efecto similar al no-acto de no haber escrito nada.

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