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Mostrando entradas de 2014

Crónica de una negativa

Hace poco un viejo amigo me invitó a un concierto. Uno muy parecido a los que solíamos asistir hace más de diez años. Mientras él me trababa de convencer, yo comencé a recordar algunas particularidades de esos actos: montoneras, los parlantes que revientan los oídos, jóvenes apretujados, las requisas de la policía, el frío. De pronto me vi a mí misma como uno de los asistentes a un esperpéntico espectáculo de un cuento de Piñera.
Sucede que comenzando la década de los cuarenta Virgilio Piñera escribió un relato en el que la dueña de una casa de huéspedes atrapaba a sus numerosos clientes por meses con un ridículo espectáculo. Ese acto era muy sencillo: ella exhibía y explicaba un viejo álbum de fotos. Escogía una página del álbum y allí señalaba una foto que la llevaba a narrar la historia no sólo del instante de la foto, sino de los personajes que allí aparecían. Los espectadores se preparaban con mucha ansiedad, los más ricos pagaban las primeras filas, los más pobres llegaban …

L'Ecume des jours

"La espuma de los días", título sugerente, lo bastante para encabezar una historia brutal. Si arriesgamos una interpretación de la metáfora, el título se podría explicar así: si la vida es como un río, lo que queda de ella es una espuma de desechos. Ese título se le ocurrió a Boris Vian y lo usó para encabezar una de sus obras publicada en 1947. Se trató de una novela basada en otra novela: Tres Camaradas (1938) de Erich María Remarque. En 2013, la historia, que ya contaba con por lo menos una adaptación al cine (1968) y cuatro más a teatro, fue retomada por Michel Gondry que hizo su propia versión.
  Al principio de La espuma de los días encontramos una atmósfera que embruja a su espectador. En la novela esto ocurre con descripciones cálidas, situaciones disparatadas y diálogos humorísticos; en la película, con recursos lúdicos que desde Ameli o La cité des enfants perdus, nos resultan bastante familiares. Lo interesante de esta historia es cómo esos recursos lúdicos, hiperb…

Sobre lo predominante en ciertos espacios

Los sentidos captan nuestro universo y nos dan una percepción del espacio. Los espacios nos transmiten lo particular de sus atmósferas por distintos medios que captan nuestros sentidos. Crecí en una ciudad que huele al humo que tiran motores diesel. Ellos inundan las calles y en cada semáforo te dejan sin aliento con su aire negro. He vivido en otra en la que el ámbito se caracteriza por olores muy fuertes que salen de oscuras cloacas o de los puestos de comida que abundan en cada esquina. Allí también hay ruidos recios que abruman: de autos que no dejan de tocar el claxon y sus motores tronadores; de voces hablando, gritando, ofreciendo artículos para vender; todos rondan en el centro, en el metro, en la cuadra donde vives... Viví otra urbe en la que circulaba constantemente un fuerte viento que a veces parecía que te fuera a tirar. Cuando caminaba por alguna calle del centro, al tiempo que me esforzaba en avanzar contra esos tremendos ventarrones, la mayoría del año helados, ladeaba…

Sobre la fuerza de la violencia en el arte

El año pasado se cumplió un siglo del estreno de La consagración de la primavera de Igor Stravinsky y en la sala Nezahualcóyotl la OFUNAM conmemoró el hecho con una potente interpretación, donde los espectadores pudimos sentir el brío de la violencia ahí representada. Aunque esta vez no había una lectura teatral de la obra como en su estreno, en esa simple interpretación musical no se perdía nada del vigor de la violencia que impera en ella. Los escuchas estuvimos en tensión entre el contrapunteo de las tubas, los violines y contrabajos y esa tensión aumentaba cada vez que la percusión hacía su entrada. Los golpes y los silencios nos dejaban en suspenso. Yo, como los demás asistentes, salí sobrecogida, tenía la piel de gallina. Pensé que era de verdad impresionante como esa obra expresa la violencia del rito de una forma tan bella, con semejante fuerza que ni la “reproductibilidad técnica”, ni la “banalización de la cultura” han podido turbar. No importa que suene en los “ringtones” …