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Sobre lo predominante en ciertos espacios


Los sentidos captan nuestro universo y nos dan una percepción del espacio. Los espacios nos transmiten lo particular de sus atmósferas por distintos medios que captan nuestros sentidos. Crecí en una ciudad que huele al humo que tiran motores diesel. Ellos inundan las calles y en cada semáforo te dejan sin aliento con su aire negro. He vivido en otra en la que el ámbito se caracteriza por olores muy fuertes que salen de oscuras cloacas o de los puestos de comida que abundan en cada esquina. Allí también hay ruidos recios que abruman: de autos que no dejan de tocar el claxon y sus motores tronadores; de voces hablando, gritando, ofreciendo artículos para vender; todos rondan en el centro, en el metro, en la cuadra donde vives... Viví otra urbe en la que circulaba constantemente un fuerte viento que a veces parecía que te fuera a tirar. Cuando caminaba por alguna calle del centro, al tiempo que me esforzaba en avanzar contra esos tremendos ventarrones, la mayoría del año helados, ladeaba la cabeza hacia el puerto y me encontraba con un cuadro estupendo: un mar de un azul espeso y al otro lado, unas enormes montañas nevadas. También he estado en páramos de silencio inquietante, ahí se tiene la sensación de absoluta quietud, ahí el tiempo no anda. Pero quizá lo más sobrecogedor para los sentidos sean los sonidos que emite la selva. Sobre todo en la noche, porque como dice un personaje de la novela que ahora leo, la selva nunca calla y en la noche, “está más despierta que en el día”. Sí los sonidos de una selva que nunca se calla y ojalá acompañados de un remo que entra y sale del agua, y también de los que emite la canoa que nos desliza por el río.

Comentarios

  1. El palpito de la vida, capullos de vida emergiendo de la profunda eternidad del presente, del hoy, del ahora que es con lo único que contamos....el pasado ya no esta y el futuro todavía no existe!!!

    El darnos cuenta del ahora!!!
    LAMM.

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